Estrés, enfado y ansiedad pueden afectar no solamente nuestra salud, sino también nuestra capacidad de concentrarse y evaluar la situación de una manera eficaz.
Las investigaciones sugieren que la manera efectiva de tratar con esos estados difíciles es practicar mindfulness. Desarrollando la habilidad de prestar atención a los pensamientos, emociones y sensaciones que tienes en el momento presente sin evaluarlos como malos o buenos. Desde finales del siglo pasado hasta ahora se realizaron miles de estudios científicos que demuestran la correlación positiva entre la práctica de mindfulness y mejor salud, disminución de ansiedad y aumento de resiliencia frente al estrés.
¿Cómo puedo practicar mindfulness? La técnica básica de mindfulness consiste en dirigir tu atención a tu propia respiración. Esa práctica se llama “atención a la respiración” en español (“mindful breathing” en inglés). Es recomendable empezar practicando unos 15 minutos diarios, siguiendo las indicaciones de la práctica de respiración consciente (pueden descargar ejemplos de prácticas en pdf en mi sitio web). Con algo de experiencia te será más fácil dirigir la atención a la respiración en el día día. Es una habilidad importante para afrontar estrés, ansiedad, emociones difíciles de manejar y afilar la capacidad de concentración.
Según el estudio realizado en la Universidad de California, los participantes que iban realizando la práctica de atención a la respiración mostraron menos emociones negativas (respuesta fisiológica y de conducta) en la prueba realizada a posteriori, comparando con los participantes que no han realizado la práctica. Los resultados del estudio sugieren que la práctica de atención a la respiración mejora la habilidad de regulación emocional.
Evidencia científica: