Vivir tu vida con gratitud te ayuda a notar las pequeñas ganancias, como el autobús que llega justo a tiempo, un extraño que te sostiene la puerta o el sol que brilla a través de tu ventana cuando te despiertas por la mañana.
Darse cuenta de los pequeños momentos y agradecer tiene efecto positivo al nivel neuronal y nos protege contra el estrés, ansiedad y estados de ánimo aflictivos.